La muerte de una activista australiana defensora del derecho de las mujeres a elegir parir en su casa mientras daba a luz a su segunda hija en su hogar reabrió el debate sobre los riesgos del parto domiciliario.
Caroline Lowell, de 36 años, habría sufrido un paro cardíaco en el momento de dar a luz a su segunda hija, Zahra, quien logró sobrevivir. A pesar de que fue trasladada a un hospital, los médicos no pudieron hacer nada para salvar su vida, según informó el diario Daily News.
En 2009, Lowell luchó para que el gobierno australiano diera ayuda estatal a las mujeres que querían parir en su casa, una opción no exenta de polémicas y que en la Argentina desalientan desde el Ministerio de Salud. “Estamos seguros de que el parto, para que sea seguro, debe ser institucionalizado porque se trata de un evento impredecible, en el cual pueden ocurrir emergencias como hemorragias, la necesidad de una cesárea de urgencia u otros contratiempos que requieran de todos los recursos de una maternidad”, sostuvo Alejandro Collia, ministro de Salud bonaerense.
Para Carlos Becker, jefe de Tocoginecología del Hospital Durand, “si el parto se hubiera hecho en el hospital, con la asistencia adecuada, esa muerte materna quizás se podría haber evitado”, opinó el especialista, miembro de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires. Becker destacó la implementación de la estrategia “maternidad segura”, que implica el acceso inmediato de la embarazada a prácticas quirúrgicas, transfusiones de sangre y cardiólogos si hiciera falta.
Debate. Para Marina Lembo, presidenta de la Asociación Nacional de Parteras Independientes, no hay evidencias de que el parto planificado en casa eleve el riesgo de muerte materna. “Aunque desconozco por qué falleció Lowell, se podrían haber dado dos complicaciones: una muerte súbita o una embolia de líquido amniótico, aunque son infrecuentes, impredecibles, y podrían causar la muerte también en un hospital”, le dijo a PERFIL. La especialista aseguró que el parto domiciliario es seguro siempre y cuando la mujer sea sana, el embarazo normal y se esté debidamente acompañada. “Las parteras llevamos el mismo equipamiento que hay en una sala de parto a la casa, tenemos entrenamiento en reanimación y seguimos protocolos que nos dicen en qué casos es mejor ir a un hospital”, explicó.
La controversia también llega a la evidencia científica. En 2000, una revisión de trabajos del centro español Cochrane determinaba: “No hay evidencia alguna a favor del nacimiento planificado en el hospital en mujeres embarazadas de bajo riesgo. Por lo tanto, no hay pruebas para desaconsejar el parto en casa”. Sin embargo, un estudio de 2010 del Maine Medical Center de EE.UU. determinó que dar a luz en el domicilio causa el doble de muertes de bebés que en el hospital.
En la Argentina, el parto en casa muestra una tendencia en aumento. En los últimos tres años se incrementó en un 40%, aunque sólo representa el 1% del total de nacimientos del país. |