A pesar de los grandes avances en el conocimiento biológico y genético así como también en cuanto a los diagnósticos y tratamientos de esta terrible enfermedad, en nuestro país es un capítulo pendiente a tener en cuenta, considerando las tasas importantes de mortalidad por esta afección, “por lo que es mejor prevenir que tratar”, sostuvo el oncólogo radioterapeuta, Dr. Rubén Estigarribia.
Apuntó que, sin embargo, aun así podemos decir que 30 años atrás no disponíamos del arsenal terapéutico que hoy día tenemos gracias a las constantes investigaciones realizadas en el mundo entero.
“También sabemos que ciertos cánceres, como el del cuello uterino, son producidos en un gran porcentaje por un virus llamado HPV (papiloma virus humano), otros tienen una base genética como el de las mamas, ovarios, tubo digestivo, a excepción del esófago y ano, también existen los producidos por factores externos como el tabaquismo y el alcoholismo crónico (pulmón, cavidad oral, esófago, rayos UV (piel)”, agregó el galeno.
Indicó que es importante entender que en la época actual, a pesar de los grandes avances en diagnósticos y tratamientos, la prevención en estas enfermedades sería lo más prudente. Por ejemplo, en cáncer del cuello uterino disponemos de las vacunas contra el HPV que pueden ser aplicadas en las niñas y adolescentes, también los estudios ginecológicos deben ser de rutina una vez iniciadas las relaciones sexuales. El autoexamen mamario, las ecografías y mamografías son sumamente importantes, sobre todo cuando se tienen antecedentes en el seno familiar, lo mismo ocurre con el tubo digestivo, y las endoscopías digestivas. |