La violencia es una experiencia traumática y una forma de relación social que se vivencia y se tiende a reproducir en el seno de las familias.
Las causas de la violencia hacia la mujer, niñas y adolescentes, son destructivas, dejando un saldo de pérdidas o desaparición de vidas tanto si se produce en lo público como en lo privado.
A pesar de la legislación existente, medios de comunicación social y el marketing siguen ejerciendo violencia utilizando diversas imágenes de mujeres y niños como mercancías y objetos de deseo y placer, con el único propósito de aumentar la tasa de rentabilidad económica de las empresas.
Aún subsiste un orden construido históricamente que condena de antemano a la mitad de la humanidad condicionado por la mirada y el discurso de la otra mitad.
Aún subsiste en muchos funcionarios, agentes policiales, judiciales y administrativos una escasa preparación para comprender la magnitud y la gravedad del problema de la violencia familiar y por tanto para proveer ayuda urgente y eficaz.
En este contexto un niño o niña que son objeto de violencia o al menos testigos de situaciones de violencia posiblemente sean en el futuro potenciales hombres violentos y mujeres violentadas.
No hay protección posible sin el compromiso de todos y todas de detectar, de acompañar, de prevenir.
Seguiremos apostando y creyendo que es posible vivir libre de violencia por razones de género y edad. Ya no es posible no ver. |