La buscó en plena luz del día y la mató a mazazos. Fue al frente de cientos de chicos que recién salían de un colegio secundario. El homicida, Cristian Moschitari; la víctima, su ex pareja, Claudia Rodríguez. El crimen, que sucedió el mes pasado, conmovió a Villa María, tal vez por la violencia desplegada ante los ojos de tantas personas, a un horario tan diurno y en un lugar tan transitado como el de una calle céntrica de la ciudad de Villa María.
Sin embargo, existen cientos de casos por año, menos públicos y con menos repercusión pero que en esencia tienen el mismo resultado. Sólo en la provincia de Córdoba, se registraron desde el 1° de enero hasta el 31 de octubre de este año 19 femicidios. En todo el país, la cifra asciende a 237, es decir, más de 23 asesinatos por mes.
Las cifras incluyen los homicidios a manos de algún familiar, pareja o ex pareja, y los realizados por un hombre que se aprovecha de alguna manera de la vulnerabilidad de la víctima en razón de su sexo. También se cuentan los femicidios “vinculados”, que incluyen a las personas asesinadas cuando intentaban impedir el femicidio, a las que quedaron atrapadas “en la línea de fuego” y a las que tienen vínculo familiar o afectivo con la asesinada, ultimadas por el homicida con el objeto de castigar a la mujer.
Estos femicidios cobran relevancia en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La jornada conmemora todos los 25 de noviembre el brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas a favor de la democracia y en contra del dictador Rafael Trujillo, de República Dominicana.
En detalle. La gran mayoría de los femicidios fueron ejecutados por parejas o ex parejas: fueron 137, es decir, seis de cada 10 casos. El resto, por otros familiares (35), vecinos o conocidos (14) o personas sin vínculo conocido (51).
Si se tiene en cuenta el lugar del hecho, se explica por qué el caso de Villa María –en la calle y a plena luz del día–, fue tan perturbador. Es que, en general, se producen adentro de alguna vivienda: 130 fueron cometidos en el hogar compartido o de la víctima, 22 en otra vivienda, 12 en la casa del femicida y cuatro en un automóvil. Sólo 59 fueron en la vía pública (no hay detalles del resto).
Los datos son del informe del Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, de la organización La Casa del Encuentro y está basado en lo publicado por las agencias Télam, DyN y 120 diarios nacionales y provinciales.
Desde la organización, resaltan la necesidad de la existencia de estadísticas oficiales, la incorporación en el Código Penal de la figura de femicidio como un homicidio agravado y más hogares refugios para víctimas de violencia de género.
Miles de denuncias. Cosquín y Santa María de Punilla fueron en 2010 las localidades cordobesas con mayor índice de denuncias por violencia familiar cada mil habitantes. El dato se desprende del informe del Centro Ricardo Núñez del Poder Judicial.
En Cosquín se registraron 20 denuncias cada mil habitantes, mientras que en Santa María de Punilla el índice es de 19 cada mil. El promedio provincial de denuncias es de siete.
El informe revela que en Córdoba fueron admitidas 22.297 denuncias por casos de violencia familiar, información que ya había sido difundida el mes pasado por este diario. Se trata de un 61 por ciento más respecto de 2006.
Adónde acudir. Llamar al 0-800-888-9898 (las 24 horas) o ir a Olmos 175, de 8 a 18.
Actividades para hoy en Córdoba
Suelta de globos. Hoy a las 12 en la Plazoleta del Fundador (27 de abril y Rivera Indarte) la Dirección de Violencia Familiar del Ministerio de Justicia realizará una suelta de globos y un abrazo simbólico. Habrá representaciones teatrales, entrega de volantes y otras actividades de concientización.
Muestra de Talleres en Bella Vista. Hecha por chicos y adultos de la Fundación Pedro Milesi y Biblioteca Popular de Bella Vista. A las 19 en el playón de Rufino Zado 658.
Mujeres por la ciudad. Hoy desde las 18 en la Plaza Vélez Sársfield. Se recuperarán las siluetas dejadas durante dos meses en diferentes puntos de la ciudad para pintarlas y colorearlas, con el fin de visibilizar la problemática que
viven las mujeres agredidas.
Córdoba sin ellas. El Movimiento Mujeres de Pie se concentrará a las 10 en la Plaza de la Intendencia de la ciudad de Córdoba. Marchará hacia la Fiscalía General para pedir la efectiva aplicación de medidas cautelares contra victimarios y descentralización de las instituciones que abordan la problemática, entre otros puntos.
Un millón de lazos blancos. El Consejo Provincial de la Mujer organiza distintas actividades en numerosas localidades de Córdoba, en el marco de la campaña de visibilización, sensibilización y compromiso. También invita a exhibir un lazo blanco en la ropa hoy, como símbolo del compromiso en la erradicación de la violencia hacia las mujeres. En Internet: http://www.consejodelamujercba.gov.ar/campania.pdf
La Cumbre. A las 11, Marcha por la No Violencia contra la Mujer, saliendo desde la Secretaría de Turismo de La Cumbre, recorriendo las calles del pueblo, acompañados por alumnos de las escuelas primarias. Culminará la misma con una suelta de globos, entrega de lazos blancos y folletos.
"Ya nadie me levanta la mano ni me desvaloriza"
Perla sufrió violencia durante 30 años. Hoy eso quedó atrás y se define como una persona “feliz, feliz, feliz”.
El maltrato comenzó a vislumbrarse en el noviazgo. Ella tenía 22 años, él 37. Primero fueron celos intensos, luego vinieron el maltrato psíquico, los golpes, la constante desvalorización. “Yo trabajaba pero no podía manejar el dinero que ganaba. No decidía ni si podía fumar un cigarrillo, de ver a mis amigas. Ahora soy dueña de mi vida”, dice.
No le fue fácil desprenderse de la relación. “Lo que nadie entiende es que quienes maltratan son muy malos pero muy buenos a la vez, hay momentos en que parece que las cosas pueden cambiar”, cuenta.
Y a eso, asegura Perla, se sumaba el temor constante. “Me decía: ‘Vos no tenés nada, la casa es mía, el negocio es mío, no vas a poder mantener a las chicas, las chicas se van a quedar conmigo’. Yo me quería morir porque me hacía creer que me iba a quitar a mis dos hijas”, cuenta.
Hasta que se animó, en 1998, a buscar ayuda. “El primer día en que lo excluyeron del hogar fue un día muy hermoso, empecé a contemplar la mañana, la luz, el sol, sentí que podía hacer lo que quería y seguir adelante”.
Pero también hubo, lo que ella denomina “recaídas”, es decir, volvió varias veces con él. “Hasta que hace dos años fui a la Dirección de Violencia Familiar. Ahora, con 62 años, ya nadie me levanta la mano ni me desvaloriza, estoy feliz, feliz, feliz porque puedo contar esto sin lágrimas”.
Enlazando esfuerzos
La violencia aniquila toda energía creadora, los proyectos de vida, las esperanzas, daña el cuerpo y el alma y puede terminar en la muerte.
Por Graciela Ruiz
La violencia aniquila toda energía creadora, los proyectos de vida, las esperanzas, daña el cuerpo y el alma y
puede terminar en la muerte. Se transmite de generación en generación, por esa tendencia que tenemos a negarla o naturalizarla.
En la historia de la humanidad, varió tanto la concepción de la violencia como las formas de resolverla.
Ejemplos sobran de antecedentes jurídicos de modos violentos de “corregir”, autorizados al patriarca o jefe de
familia, o al maestro con su discípulo.
Esto nos permite entender que el desarrollo de nuevos
patrones de pensamiento y comportamiento respecto de la violencia produjo cambios de actitudes, nuevas prácticas y nuevas modalidades de intervención. Sin embargo, la violencia en contra de las mujeres, en todas sus manifestaciones, atraviesa cada dimensión de la realidad.
A pesar de múltiples esfuerzos realizados a nivel nacional, provincial y local, se observan limitaciones y obstáculos en el funcionamiento de los servicios de prevención y atención, por
la dispersión e insuficiencia de los recursos, la falta de articulación y la ausencia de metodologías de abordaje comunes.
Resulta necesario sistematizar, ordenar y establecer instrumentos legales, administrativos y operativos que faciliten la capacidad de gestión y la inmediata y efectiva respuesta a las víctimas de violencia.
La promoción y acompañamiento para la constitución de redes locales, entre los distintos niveles del Estado y la sociedad civil, son una propuesta que vamos haciendo posible desde nuestros ocho Centros de Atención a Víctimas de Delitos contra la Integridad Sexual en el interior provincial.
Profesionales, técnicos, personal administrativo de las distintas instituciones y organismos participan de instancias de sensibilización, capacitación y formación.
Dar una respuesta integral
a las víctimas, a la vez que consensuar protocolos específicos y adecuados para cada uno de los servicios (y cumplir con los que ya existen), son necesidades prioritarias.
Es preciso facilitar el acceso a la Justicia con patrocinio gratuito a mujeres sin recursos y, fundamentalmente, establecer políticas públicas con perspectiva de género, apelando a la educación y a los medios de comunicación como herramientas para provocar el cambio cultural que necesitamos.
Actuar de manera articulada potenciará los recursos de cada uno y facilitará alcanzar las metas de prevención, atención, sanción y erradicación de este problema.
Desde el Consejo Provincial de la Mujer, nuestra campaña “Un millón de lazos blancos en contra de la violencia hacia las mujeres” busca promover la adhesión de todos y todas a este objetivo.
En 57% de las denuncias hubo violencia anteriormente
En lo que va de 2011 hubo 871
denuncias receptadas por la
Dirección de Violencia Familiar de Córdoba.
Con base en las denuncias receptadas por la Dirección de Violencia Familiar (Ministerio de Justicia de Córdoba) en lo que va del año, las mujeres son las más afectadas por situaciones de violencia (85,2 por ciento de los casos), siendo la franja de 31 a 39 años la más afectada por estas situaciones.
Entre los datos más reveladores surge que en 57 por ciento de los casos habían existido episodios de violencia anteriores a la denuncia, lo cual resalta la importancia de la necesidad de acudir a la Justicia apenas hay señales de violencia.
El Registro Único de Denuncias y Asistencia en Violencia Familiar muestra también que los agresores son en su mayoría hombres (80 por ciento de los casos). La mayor cantidad de agresores está en la franja de 22 a 48 años, lo cual es
coherente con el alto porcentaje de situaciones de violencia de pareja o conyugal (68 por ciento).
Un dato alentador acerca del trabajo en la lucha contra este fenómeno es que, en 2010, este porcentaje era de 73 por ciento, es decir que disminuyó cinco puntos porcentuales.
Por otro lado, en casi todos los casos se presenta el maltrato psicológico (99,1 por ciento) y en 68 por ciento existe violencia física.
Pobreza
En relación a la ocupación,
33 por ciento de las víctimas desarrollan actividades
no remuneradas o están desempleadas, mientras que ese porcentaje es de sólo 14,5 por ciento en los agresores. Esto permite deducir que la dependencia económica de otro miembro familiar es un fenómeno que incide en estas situaciones.
En el caso de los agresores, las ocupaciones más frecuentes son la de empleado (14 por ciento), seguida por desempleado (11 por ciento), trabajadores de la construcción o albañiles (10 por ciento) y choferes de remises o taxis (8 por ciento). Además, aquellos agresores que tenían antecedentes penales representan una minoría (16 por ciento del total).
Los denunciantes reportaron en 40,3 por ciento de
los casos que el denunciado consumía alcohol en exceso y que 14,2 por ciento consumía drogas.
Critican la atención a las víctimas en comisarías y otros organismos
La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos señala las irregularidades en un documento enviado al Tribunal Superior.
La Asamblea Permanente Por los Derechos Humanos, Delegación Córdoba –integrada por diversos organismos sociales y académicos– presentará un documento ante el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, en el que informa sobre las irregularidades que se producen cuando las víctimas de violencia familiar llevan a cabo denuncias de este flagelo.
Una de las principales conclusiones es que las condiciones que deben padecer las mujeres en el interior provincial son aun peores que en la capital a la hora de ejercer sus derechos ante el Estado y las instituciones de Seguridad.
Respecto de la ciudad de Córdoba, señalan que “si bien en algunas unidades judiciales el funcionamiento es conforme a derecho, en otras se observa que, para lograr la recepción de las denuncias, las víctimas, en algunos casos con sus hijos, deben esperar varias horas”. E incluso señalan que en ocasiones “las denuncias no son recepcionadas”, al describir el intenso tramiterío que las mujeres son obligadas a realizar, a pesar de las dificultades que están viviendo. Aseguran que esta situación “desalienta, porque son revictimizadas y sin respuestas inmediatas”.
El informe afirma que la situación en el interior provincial “es más compleja”, ya que en parajes alejados de centros poblados “existe una comisaría en la que se deben formular las denuncias, y es habitual que no se las reciban”. En ese caso, se deben trasladar por sus propios medios a la población más próxima “para tratar de denunciar ante la comisaría o juez de Paz, y la mayoría a de las veces se niegan a receptarlas”.
En muchos casos, se pretende derivarlos al médico forense de la ciudad de Córdoba.
|