La Scaleia consignó que “el cáncer es en gran medida prevenible, otros se pueden detectar en las primeras fases de su desarrollo y ser tratados y curados. Incluso en etapas avanzadas de la enfermedad se puede retrasar su progresión y el dolor se puede controlar o reducir”.
“Por ello es recomendable incorporar en los hábitos y costumbre comportamientos de vida saludables, realizar controles regulares de salud y evitar la exposición a elementos tóxicos que predisponen al desarrollo de tumores”, precisó el máximo referente del IOMA.
Desde la Unidad de Prevención y Promoción de la Salud del Instituto, se informó que el cáncer es una de las primeras causas de muerte a nivel mundial y local. Se le atribuyen 7,6 millones de defunciones ocurridas en 2008, aproximadamente un 13% del total. Más del 70% de las defunciones por cáncer se registraron en países de ingresos bajos y medianos, y se prevé que el número de defunciones anuales mundiales por cáncer seguirá aumentando y superará los 11 millones en 2030.
En el desglose de esas cifras se desprende que, en nuestro país, es la causa del 20% de las defunciones que se producen por año. Los cánceres más comunes en mujeres son: mama, cuello uterino, colon y recto, pulmón, y ovario. Y en los hombres: próstata, pulmón, colon y recto.
La Scaleia, como presidente del IOMA y del COSSPRA -Consejo de Obras y Servicios Sociales Provinciales-, subrayó además “la importancia de sumarnos a las políticas públicas; nosotros somos representantes de los trabajadores públicos y tenemos presencia en todas las provincias, en una línea rectora para usar mejor los recursos y llegar más a la población”.
Las estadísticas de la Organización Panamericana de la Salud señalan que la mayoría de los cánceres están vinculados al consumo de tabaco, alimentación no saludable, el sedentarismo y algunos agentes infecciosos. Es por esto que comer sano, hacer actividad física y no fumar disminuyen el riesgo de presentar cáncer junto a otras enfermedades.
Los principales factores de riesgo a controlar son: el tabaco, a través de sus diversas formas de exposición, constituyen la principal causa de muerte relacionada con el cáncer en todo el mundo entre los hombres y cada vez más, entre las mujeres. El sobrepreso y la obesidad están asociados causalmente varios tipos de cáncer: de esófago, colorrectal, mama de mujeres postmenopáusicas, endometrio y riñón.
Según la OPS, otros factores de riesgo son la inactividad física que contribuye de forma importante al aumento de las tasas de sobrepeso y obesidad en muchas partes del mundo y de forma individual aumenta el riesgo de algunos cánceres; el consumo de alcohol, a mayor cantidad mayor riesgo de contraer cáncer, como por ejemplo en cavidad oral, faringe, laringe y esófago.
La lista también incluye la exposición al sol excesiva o a fuentes artificiales de radiación ultravioleta, como las camas solares, que aumentan el riesgo de padecer diferentes tipos de cáncer de piel; y la contaminación ambiental del aire, agua y suelo con sustancias químicas carcinogénicas es responsable del 1-4% de todos los cánceres. La exposición a carcinógenos también se produce a través de la contaminación de los alimentos por sustancias químicas, como aflatoxinas o dioxinas.
En ese marco, el presidente del IOMA expresó que “la detección temprana también es indispensable a la hora de prevenir muertes por cáncer, ya que en las fases iniciales de la enfermedad existe un alto potencial de curación, por ejemplo en cáncer de cuello de útero o de mama”.
La Unidad de Prevención y Promoción de la Salud del IOMA indicó que existen intervenciones que permiten la detección temprana y el tratamiento eficaz de un tercio de los casos aproximadamente. Estas consisten en la aplicación sistemática de una prueba de detección en una población asintomática con el fin de descubrir a las personas que presentan anormalidades indicativas de un cáncer determinado y así poder remitirlas prontamente para el diagnóstico y el tratamiento.
A modo de ejemplo, para la prevención del cáncer de cuello uterino, es aconsejable el Papanicolaou anualmente a partir del inicio de las relaciones sexuales; para el cáncer de mama, la mamografía a partir de los cuarenta años anualmente; y para la prevención del cáncer colorrectal: sangre oculta en materia fecal anual o fibrocolonoscopia cada 10 años, a partir de los 50 años. |