“Me gusta hacer deporte y comer sano”, es la consigna dirigida a los chicos que eligió la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec) –en línea con la campaña que se lleva adelante en todos los países– para recordar hoy el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer. La idea, impulsada por la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) y que se plasmó en imágenes como las que ilustran esta página, es dirigirse a los más jóvenes (y a sus padres) para que adopten desde la infancia o adolescencia hábitos de vida sanos –básicamente actividad física y buena alimentación– que alejarían en teoría, las probabilidades de convertirse durante la adultez en enfermos oncológicos. La enfermedad mata a 150 personas por día en la Argentina.
Según la UICC, aproximadamente el 30% de los casos de cáncer en Occidente se relaciona con una mala alimentación, sedentarismo, sobrepeso y obesidad. Por esa razón, mientras que en 2008 el eje de la campaña mundial fue el tabaquismo pasivo, este año la lupa está puesta en la obesidad y el sobrepeso. El mensaje de la Lalcec dice que “la obesidad y el sobrepeso pueden producir cáncer. Fomente que los niños hagan ejercicio desde pequeños y enséñeles a comer sano”. El mensaje es adecuado porque los expertos estiman que en todo el mundo uno de diez chicos en edad escolar tiene sobrepeso. “Hay ciertos cánceres que se pueden prevenir con cambios de conductas relacionados con el físico de la persona. Esta vez pensamos en los niños porque son el futuro, y si les enseñamos desde chicos, fijan conductas. Son cuatro las pautas que se pueden adoptar para evitar el cáncer: comida sana, ejercicio, no fumar y cuidarse del sol”, explica la presidenta de la Lalcec, María Inés Marchegiani de Ucke. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) corroboran lo que afirman la UICC y la Lalcec: el 40% de los cánceres puede evitarse “si no se consume tabaco, se hace ejercicio regularmente, se evita la exposición dañina al sol y se mantiene una dieta saludable”. Además, se ubica el tabaquismo como la principal causa evitable de cáncer en el mundo. En el país, la lucha contra el cáncer muestra resultados auspiciosos. En veinte años, se pasó de una mortalidad cercana al 60% a una del 40 por ciento. ¿A qué se debe tal avance? A saber: un cambio cultural en la sociedad que hizo que se dejara de hablar del cáncer como un tabú, lo cual fomentó el diagnóstico temprano y a la innovación en tratamientos. El doctor Adrián Pablo Huñis, director del Centro Oncológico Buenos Aires, señala: “Se avanzó muchísimo. Esto se debe fundamentalmente a que hay una conciencia en cuanto a la prevención, por ejemplo, mujeres que se hacen estudios ginecológicos preventivos. Se está dejando atrás eso de considerar al enfermo de cáncer como a un leproso. La tasa de curación es superior o equiparable a la que se puede obtener en otras enfermedades crónicas como la diabetes o la insuficiencia arterial.”
“En los últimos diez años, en lo que respecta al tratamiento, estamos contando con drogas inteligentes muy promisorias. Estas drogas, a diferencia de la quimioterapia que ataca indiscriminadamente células benignas y malignas, van exclusivamente hacia las tumorales y tienen menos toxicidad”, amplía Huñis.
El cáncer es una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. Hasta 2015, se calcula que podría matar a 84 millones de personas. En la Argentina –si bien desde el Ministerio de Salud dicen no tener datos oficiales– se calcula que la población enferma de cáncer rondaría el 1%, es decir, 400.000 personas, según Huñis. Datos de 2003 del Instituto Roffo, registran 150 decesos diarios, casi 55.000 por año. Es la primera causa de fallecimiento en personas de entre 35 y 65 años. Los cánceres más mortales en hombres son el de pulmón, próstata, colon recto y estómago, en ese orden, y en mujeres, el de mamas, colon, pulmón y páncreas.
Para recordar el día, la Lalcec organizará, de 10 a 14, actividades gratuitas en la plaza Sicilia, en Sarmiento y Avenida del Libertador, donde los chicos podrán saltar en un globo inflable y se distribuirán manzanas, barritas de cereal, botellas de agua y folletería sobre los horarios en que debe evitarse la exposición al sol. |