La promesa de una nueva estructura para proveer servicios más directos a los estudiantes del Programa de Educación Especial no detendrá los reclamos de sus padres ni pondrá freno al pleito de clase iniciado hace casi 30 años por Rosa Lydia Vélez para exigir al Departamento de Educación (DE) servicios adecuados para su hija.
Vélez lo hizo claro ayer, un día después de que el gobernador Luis Fortuño se reuniera con ella y miembros del Comité de Timón del Grupo de Padres Demandantes para anunciarles que se reclutará a más de mil personas para que laboren como “facilitadores escolares” al servicio de niños de Educación Especial en cada escuela.
Los facilitadores escolares evitarían que los padres tengan que buscar servicios en los centros especializados que existen ahora y que desaparecerían. “El propósito sería reducir las querellas (y los gastos asociados) de los padres y del Departamento”, apuntó Vélez.
“Hemos oído muchas, muchas promesas y quizá estamos un poquito escépticos, pero tampoco podemos rechazar la propuesta. Lo primero que le dijimos (al Gobernador) fue que si él quiere que esto tenga éxito, que los padres sean parte del proceso de elegir a estas personas porque necesitamos que la persona que haya ahí tenga una buena preparación (en educación especial), que domine el tema, pero que también sea sensible”, enfatizó. Esa participación incluye ser parte de procesos de reeducación de funcionarios y de restructuración de servicios.
Entre las funciones de los facilitadores descritas por Fortuño el miércoles figuran coordinar referidos para evaluaciones, servicios, evaluar el progreso de los estudiantes, adiestrar y asistir al personal escolar sobre educación especial, asegurar que se convoquen las reuniones necesarias para atender cada caso, y coordinar traslados de expedientes y gestiones relacionadas con otras agencias.
Vélez opinó que de cumplirse el plan, los facilitadores reducirían la carga de trabajo de los maestros de educación especial permitiéndoles enfocarse más en la relación estudiante-maestro.
“Si el maestro descansa en que esa persona va a estar trabajando con las necesidades del estudiante se le hace el trabajo más cómodo para ir directamente a ayudar al estudiante en el salón”, dijo.
Con relación al pleito de clase, dijo que “el caso sigue”. “Él (Fortuño) espera llegar a un cumplimiento donde no hagan falta los abogados. Él retirará los de él, pero los abogados de los niños no se retiran. Los de los niños los tiene que pagar el Departamento (de Educación)”, recalcó.
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