Tras la preocupación que desató dÃas atrás entre los padres de una escuela de Los Hornos la presencia de un caso de tuberculosis, volvió a quedar de manifiesto una realidad sobre la que algunos médicos vienen alertando desde hace tiempo: lejos de desaparecer, esta enfermedad se hace fuerte en nuestro paÃs de la mano de la pobreza y los problemas de acceso a los servicios de salud.
Pese a que el bacilo que la provoca fue descubierto hace 128 años y tiene cura, la tuberculosis continúa siendo una amenaza que cada año causa en el paÃs alrededor de un millar de muertes y unos doce mil nuevos contagios. Cerca de la mitad de ellos corresponden a la Provincia de Buenos Aires y gran parte se diagnostican en La Plata.
Si bien al trascender la sospecha de un caso en la escuela de 78 y 185, las autoridades sanitarias del Municipio señalaron que en nuestra Región se estarÃa registrando al menos un episodio por semana, hay quienes afirman que la cifra serÃa hasta siete veces mayor.
"Es difÃcil determinar un número exacto, porque al menos un tercio de los casos que se detectan en la Ciudad no corresponden a nuestra Región; pero entre La Plata y los municipios vecinos es probable que estemos en unos 400 nuevos casos al año. De hecho, sólo nosotros atendemos unos 120 y hay que sumar los del San MartÃn, el Rossi y el Hospital de Niños", dijo el doctor Oscar Fernández, responsable del Programa de Tuberculosis del Hospital San Juan de Dios.
DIAGNOSTICO TARDIO
Frente al temor que desata a menudo la aparición de esta enfermedad entre la población, Fernández explicó sin embargo que "la tuberculosis no siempre es contagiosa" y que su transmisión -que se produce de persona a persona a través de la tos de alguien infectado- "requiere una exposición muy grande", por lo cual "sólo se contagian en general quienes conviven en el entorno más inmediato del enfermo".
Aún asÃ, el jefe de la Sala de EpidemiologÃa Hospitalaria del San Juan de Dios aseguró que el propio sistema sanitario prevé mecanismos para evitar que la enfermedad se disemine al registrarse algún caso en un colegio. "Habitualmente lo que se hace es evaluar primero si el caso resulta contagioso y, de ser asÃ, se da intervención al Municipio para que determine el entorno en que se mueve ese chiquito. A través de una prueba que se llama reacción de Mantoux es posible determinar el grado de exposición que tuvieron sus compañeros al germen. Pero incluso el hecho de que la prueba dé positivo no significa necesariamente que esos chicos se vayan a enfermar".
Si bien cualquiera puede contraer tuberculosis, hay condiciones externas que hacen que algunas personas sean más vulnerables que otras: el hacinamiento, la mala alimentación y la falta de higiene son las principales. Es asà que el mapa de esta enfermedad coincide en gran medida con el de la pobreza.
La mayor amenaza de la tuberculosis, señala el doctor Fernández, está sobre todo en "su trasfondo sociocultural, un trasfondo en el cual la enfermedad no es por lejos el mayor problema de la persona que la padece; lo que hace que en general esas personas dejen pasar tres o cuatro meses desde que aparecen los sÃntomas antes de hacer una consulta. Y cuanto más tarde llega el diagnóstico, más contagiante llega a resultar".
Tan antigua como el hombre mismo, la tuberculosis, lejos de perder vigencia, se mantiene a la par de él, pero siempre con sus mismos aliados: la pobreza y las malas condiciones de vida; un combo que está más allá de la propia medicina.
RESISTENCIA
El abandono de los tratamientos -que en nuestro paÃs ronda el 30% de los casos- ha venido dando lugar al surgimiento de cepas más resistentes de tuberculosis