El Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná tiene cinco ascensores nuevos que se rompen habitualmente. El director Hugo Catti aseguró que hoy funcionan tres y los otros dos serán arreglados en el término de un mes aproximadamente. “Hemos arreglado dos que no andaban y nos quedan estos dos que en breve estarán andando”, dijo el profesional consultado por UNO después de una denuncia telefónica de algunos empleados que se quejaban por la no reparación del elemento.
Comentó que los ascensores se rompen habitualmente por el uso intensivo que tienen, por un lado, y por el mal uso, por otro.
A la hora de hablar de los gastos dijo que una reparación cuesta desde “10.000 a 30.000 pesos, depende lo que se haya roto”, y aseguró que en la tarea intervienen profesionales locales.
En el hospital el problema de los ascensores no es nuevo. Desde que se inauguró la estructura vertical pasa lo mismo a cada rato: los elevadores dejan de andar.
Ocurre que la demanda que tiene este vital elemento en el nosocomio es muy intensa. Hay una planta de personal de más de 1.000 personas, con 130 camas donde todos tienen a sus acompañantes, más los horarios de visita y todos ocupan en algún momento del día el ascensor. A estos se suma que los niños en estado grave que ingresan al hospital van a Terapia Intensiva, que está en el tercer piso del edificio; el paciente que entra al quirófano debe ser trasladado al cuarto piso, y luego pasado al quinto, mientras que el niño politraumatizado va al sexto piso.
|