El conocimiento y, con ello, el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, debe ser visto como un gran puzzle en el que cada vez tenemos más piezas, si bien aún faltan muchas para completarlo, ha señalado a DM Miguel Aguilar Barberá, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Mutua de Tarrasa, que ha participado con la ponencia Neuroprotección: Lo que queda por saber sobre los tratamientos actuales en el XV Curso Nacional de Enfermedad de Alzheimer, en Burgos.
Experto en las enfermedades de Alzheimer y de Parkinson, y uno de los promotores de la Asociación Vallés Amigos de la Neurología (AVAN), Aguilar Barberá ha señalado que en la actualidad existe un tratamiento farmacológico, que es sintomático, y que de momento, aunque su valor es relevante, todavía es de poca magnitud.
Hoy por hoy el tratamiento real del mal de Alzheimer aún tiene que basarse en medidas no farmacológicas, que muchas veces olvidamos
"Hoy por hoy el tratamiento real de la enfermedad de Alzheimer aún tiene que basarse mucho en medidas no farmacológicas, que muchas veces olvidamos, y en el soporte a ese conjunto familiar en el que el gran protagonista es el paciente y el cuidador. El abordaje en el tratamiento pasa por medidas no farmacológicas y la utilización de los fármacos actualmente disponibles, que son de cierta utilidad".
Miguel Aguilar ha explicado que para ese abordaje "básicamente tenemos dos grandes ejes: uno sigue siendo el de los inhibidores de la acetilcolinesterasa (donepezilo, galantamina y rivastigmina, y otros que vendrán en el futuro); otro es el antagonista glutamatérgico, la memantina. Hasta este momento tenemos un conocimiento clínico de su valor; las investigaciones revelan que esos productos no sólo tienen un efecto sintomático sino también una actividad potencial de neuroprotección".
Líneas interrelacionadas
Además, según ha añadido el especialista, "cada uno de estos fármacos no tiene una única línea de actuación, sino que son de efectos duales, de múltiples efectos, y se interrelacionan todos ellos entre sí".En su intervención, ha precisado que "no está tan lejos la memantina de los inhibidores de la acetilcolinesterasa, porque ambos influyen en la excitotoxicidad generada por el glutamato, pero es que luego resulta que esa excitabilidad o excitotoxicidad del glutamato también viene muy ligada y muy condicionada a la proteína beta-amiloide, es decir, que existe una gran interrelación entre los mecanismos implicados.
Hace unos años hablábamos mucho de los antagonistas del calcio, luego nos olvidamos de ellos, y ahora el calcio vuelve a adquirir interés en un tratamiento encaminado a mejorar la regulación del calcio dentro de las neuronas".En opinión de este especialista, "nos encontramos delante de un campo que se avecina maravilloso, un futuro no incierto, sino esperanzador" y ante el dilema "de si tenemos que dar un solo fármaco o dos; realmente yo creo que tendremos que dar una combinación de varios, porque estamos viendo que los mecanismos son muy diferentes; hay posibilidad y tenemos que tratar de hacerlo con sustancias que antagonicen las dificultades del calcio; tenemos que seguir actuando con sustancias antioxidantes, y debemos actuar sobre el glutamato e intentar evitar la acumulación de beta-amiloide, es decir, estamos hablando de un conjunto de acciones que son múltiples y que exigirán un tratamiento realmente múltiple y combinado".
Reto de futuro
Según Miguel Aguilar, el principal reto en el abordaje de la enfermedad de Alzheimer es lograr un diagnóstico rápido. "El diagnóstico rápido significa que cuando aparece la primera manifestación la detectemos para empezar a informar, formar y dar el tratamiento más necesario.
En el futuro tendremos que hacer detecciones mucho más precoces, diagnosticar antes de que el problema exista; éste será el reto futuro. El reto presente es el diagnóstico lo más precoz posible para poner en marcha las medidas más necesarias".El neurólogo también ha insistido en la necesidad de destinar más recursos económicos a la investigación en el mal de Alzheimer y en la elaboración de un plan estratégico nacional para las demencias.
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