El psicoanalista Raúl Quisamas sostuvo que "nuestro norte es la familia". Los pacientes son recibidos y se elabora un diagnóstico y una propuesta terapéutica. Indicó que a partir del diagnóstico aparece "cuál es el chivo expiatorio de dicha disfunción familiar", y a partir de ahí se trabaja con cada componente de la familia.
Ejemplificó que "si un chico tiene trastornos de conducta en el colegio, síntomas de fobia, o una mamá que está deprimida, o un papá que tiene algún problema de alcoholismo, drogadicción o ludopatía, eso automáticamente repercute en el entramado familiar y social".
El psiquiatra señaló que trabajan con talleres lúdicos, de arte y de cocina. Se organiza psicoterapia grupal, disponen de acompañante terapéutico, que es un profesional que actúa a manera de puente entre el paciente o la familia, en el domicilio y fuera del mismo. Además la terapia incluye acompañamiento pedagógico y escolar, "en los colegios se habla con los directores y docentes", agregó.
Patología del vacío
El psicoanalista explicó que con los adolescentes se hacen talleres, donde se ven temas de adicción, alcoholismo y droga. Observó que existe la "patología de vacío, se ve en mucha gente joven y grande, es cuando se sienten deprimidos, aislados, no tienen deseos, no se entusiasman, no están motivados y no le encuentran sentido a la vida".
Síndromes de Peter Pan y de Wendy
Raúl Quisamas contó que también se ven también síndromes de Peter Pan en el varón y de Wendy en la mujer, son personas que no se van de la casa, están en una "endogamia permanente, están en la casa y no pueden despegarse de los padres, esto está avalado por el sostén y complicidad implícita de parte de la familia. Son padres que no pueden proyectar un modelo adulto en estos hijos que terminan permaneciendo en la casa, estableciéndose vínculos de dependencia, adictivos y espúreos de uso de ciertas situaciones".
Ejemplificó que hay personas que están recibidas, tienen una profesión e igual siguen viviendo con su familia, no se independizan.
“El ocio lleva a las adicciones”
Quisamas señaló que social y políticamente hay ya tres generaciones que tienen planes sociales y "eso no es casual, viene desde la Caja Pan, los padres que tienen que dar el ejemplo como modelo de crecimiento, autonomía, reconocimiento hacia el trabajo, qué le queda para los hijos y terminan estancados en la sociedad".
E tema del ocio llega a las adicciones, a la psicopatía, a las perversiones e incluso a situaciones muchas veces de suicidio, de depresiones, pero generalmente consultan ante situaciones extremas, sostuvo.
Internación domiciliaria
Otra función conque trabaja el instituto es con la internación domiciliaria. "Ya llevamos varias experiencias en Posadas con una familia en Posadas, es muy interesante, vengo de Rosario y hace 25 años que trabajo con la supervisión, acompañamiento terapéutico y con la internación domiciliaria, con esto último la recuperación del paciente es rápida porque se recupera en su hábitat y con sus afectos, además de comprometer y trabajar con toda la familia", añadió.
Respecto a los honorarios el instituto tiene un arancel determinado pero “siempre tratamos de acordar con el paciente para sostener los costos". También trabajan con prestadores de varias obras sociales.
Ludopatía y alcoholismo.
Quisomas afirmó que hay más mujeres adictas al juego, de entre 25 y 50 años; también los varones alcohol y la violencia afecta a la familia. Afirmó que "también se dan casos en esta zona de una asociación de ludopatía, alcoholismo y cocaína".
Explicó que la ludopatía aparece enmascarada socialmente, "por ejemplo la persona trabaja en un banco o una institución, llevan una vida normal y de ahí van al juego, pierden cosas del trabajo".
Y amplió: "adicción significa sin palabras, donde no está la palabra significa la acción, la idea del tratamiento es poner palabras ahí donde no hay, la persona adicta al juego es una persona frágil en su personalidad, dependiente".
Violencia doméstica
El director de Dichas observó también que "se ve mucho la violencia doméstica, en la casa con papás violentos, madres violentos y chicos violentos en el colegio". Para el tratamiento se organiza un taller para chicos y otro para padres.
Explicó que hay distintos tipos de violencia, "la sutil que está enmascarada y tiene que ver con la manera de comunicación, las actitudes, y la violencia manifiesta son papás que maltratan a un hijo, o una pareja de por sí violenta, las palabras están suplantadas por actos violentos".
Agregó que frecuentemente no hay registro de esta violencia,"tiene un nombre, banalidad del mal, que significa que todo lo malo termina naturalizado, formando parte del 'paisaje', los terapeutas desenmascaran esto para poder hacer los tratamientos".
Dinámica de trabajo
Son entre dos o tres sesiones por semana, y el acompañamiento terapéutico es de lunes a viernes, incluso si es necesario los fines de semana. Con esta dinámica en nueve meses se puede lograr resultados muy importantes, finalizó el psiquiatra. |